La vida afectiva es precisamente la que hemos asumido con gran preocupación los docentes de la UEE ”Andrés Eloy Blanco”.
La vida afectiva es la que condiciona el comportamiento y la actividad del estudiante, la que permitirá abordar la educación en valores, para afrontar la vida y los problemas individuales y sociales con empatía.
El compromiso asumido se nutrirá con la reflexión de nuestros propios valores, principios y virtudes. Por esta vía se facilitará el aprendizaje, que también es permanente y nuestro trabajo comenzará a dar fruto en un tiempo determinado.
Hemos decidido asumir el reto, los antivalores Vs valores o lo que es lo mismo, nuestro esfuerzo por formar grandes obras con la arcilla que pasa por nuestras manos y llevarla a cada uno de los hogares de nuestra comunidad de Alberto Ravell o formamos grandes monstruos con la misma arcilla alimentada con la cultura que nos rodea, donde todo se soluciona con la violencia y el descredito de aquellos que hacen un gran esfuerzo para que nuestros niños sean un buen ciudadano.
Seguramente, habrá que cambiar muchas de nuestras actitudes para poder llegar a los objetivos que tiene todo padre y madre, que son hacer de sus hijos personas libres, seguras, tranquilas y con seguridad en sí mismas. Muchos son los padres y madres que dicen “pero si yo ya hablo con mis hijos”. Sin embargo, al pensarlo detenidamente se dan cuenta que su actitud no es la de una persona que valora el llegar a acuerdos, como forma de solucionar conflictos, para que no gane ni pierda nadie, sino la de intransigentes que consideran tener siempre la razón y tratan de imponérsela a los demás.
Los niños tienen la base de su vida en su familia para crecer equilibrados, satisfechos y seguros de sí mismos, siempre que las relaciones que se vivan en esa familia sean sanas y sin ansiedad.
En este blog queremos proponerte alternativas para convertir momentos cotidianos en oportunidades para tratar temas relacionados con diferentes valores familiares como la igualdad, interculturalidad, trabajo, generosidad, la alegría, sinceridad, respeto, protección de la naturaleza, vida social, obediencia, orden, fomentar valores como la solidaridad y potenciar el desarrollo de capacidades cooperativas.
Por último, quiero darles las gracias a mis compañeras de trabajo Dalia, Marisol, María, Judith y Alejandra, quienes además de ser todas unas fuentes de sabiduría y de apoyo, poseen la asombrosa facultad de ver en uno más de lo que uno mismo puede alcanzar a ver.
La vida afectiva es la que condiciona el comportamiento y la actividad del estudiante, la que permitirá abordar la educación en valores, para afrontar la vida y los problemas individuales y sociales con empatía.
El compromiso asumido se nutrirá con la reflexión de nuestros propios valores, principios y virtudes. Por esta vía se facilitará el aprendizaje, que también es permanente y nuestro trabajo comenzará a dar fruto en un tiempo determinado.
Hemos decidido asumir el reto, los antivalores Vs valores o lo que es lo mismo, nuestro esfuerzo por formar grandes obras con la arcilla que pasa por nuestras manos y llevarla a cada uno de los hogares de nuestra comunidad de Alberto Ravell o formamos grandes monstruos con la misma arcilla alimentada con la cultura que nos rodea, donde todo se soluciona con la violencia y el descredito de aquellos que hacen un gran esfuerzo para que nuestros niños sean un buen ciudadano.
Seguramente, habrá que cambiar muchas de nuestras actitudes para poder llegar a los objetivos que tiene todo padre y madre, que son hacer de sus hijos personas libres, seguras, tranquilas y con seguridad en sí mismas. Muchos son los padres y madres que dicen “pero si yo ya hablo con mis hijos”. Sin embargo, al pensarlo detenidamente se dan cuenta que su actitud no es la de una persona que valora el llegar a acuerdos, como forma de solucionar conflictos, para que no gane ni pierda nadie, sino la de intransigentes que consideran tener siempre la razón y tratan de imponérsela a los demás.
Los niños tienen la base de su vida en su familia para crecer equilibrados, satisfechos y seguros de sí mismos, siempre que las relaciones que se vivan en esa familia sean sanas y sin ansiedad.
En este blog queremos proponerte alternativas para convertir momentos cotidianos en oportunidades para tratar temas relacionados con diferentes valores familiares como la igualdad, interculturalidad, trabajo, generosidad, la alegría, sinceridad, respeto, protección de la naturaleza, vida social, obediencia, orden, fomentar valores como la solidaridad y potenciar el desarrollo de capacidades cooperativas.
Por último, quiero darles las gracias a mis compañeras de trabajo Dalia, Marisol, María, Judith y Alejandra, quienes además de ser todas unas fuentes de sabiduría y de apoyo, poseen la asombrosa facultad de ver en uno más de lo que uno mismo puede alcanzar a ver.
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